El descubrimiento que marcará la publicidad del siglo XXI

Hace unos días leí un artículo que afirmaba el descubrimiento que marcará la publicidad del recién estrenado siglo XXI. El artículo “El corazón tiene cerebro”, desvelaba en su título algo, que puede resultar extraño para muchos y al mismo tiempo obvio para muchos otros:

“Se ha descubierto que el corazón contiene un sistema nervioso independiente y bien desarrollado con más de 40.000 neuronas y una compleja y tupida red de neurotransmisores, proteínas y células de apoyo. Gracias a esos circuitos tan elaborados, parece que el corazón puede tomar decisiones y pasar a la acción independientemente del cerebro; y que puede aprender, recordar e incluso percibir.”

Durante muchos años la publicidad ha tratado de persuadir, al consumidor a través de inputs emocionales capaces de vincular de forma especial a los consumidores con las marcas. Estos valores lejos de ser racionales se basan en emociones que configuran una realidad diferente capaz de hacer reaccionar de forma inesperada.

¿Significa eso que el corazón puede influir en nuestra manera de pensar?
Puede influir en nuestra percepción de la realidad y por tanto en nuestras reacciones.”

Con la llegada de Internet, las relaciones sociales, la comunicación 2.0… las marcas dialogan con las personas pero ¿Es suficiente? Si tenemos en cuenta la crisis económica, las descargas ilegales… nos damos cuenta de que, ahora más que nunca, las marcas no solo tienen que informar a los consumidores, los tienen que enamorar.

“Es el corazón el que produce la hormona ANF, la que asegura el equilibrio general del cuerpo: la homeostasis. Uno de sus efectos es inhibir la producción de la hormona del estrés y producir y liberar oxitocina, la que se conoce como hormona del amor.”

Los creativos publicitarios del siglo XXI  han de crear mensajes que sean capaces de hacer reaccionar a su público, de provocarle y de acelerarle el corazón.

“La comunicación biofísica mediante ondas de presión. Parece ser que a través del ritmo cardiaco y sus variaciones el corazón envía mensajes al cerebro y al resto del cuerpo.”

Además, no nos podemos olvidar de la gran cantidad de estímulos a las que las personas se someten diariamente. a través de los diferentes medios de comunicación On line y Off line. Esta saturación, si no es de interés, puede provocar estrés y frustración en la persona impidiendo la comunicación con la marca.

“La comunicación energética: el campo electromagnético del corazón es el más potente de todos los órganos del cuerpo, 5.000 veces más intenso que el del cerebro. Y se ha observado que cambia en función del estado emocional. Cuando tenemos miedo, frustración o estrés se vuelve caótico.”

Como decía al principio, este artículo puede parecer extraño para muchos, sin embargo otros, dedicados al apasionante mundo de la publicidad, dirán que en realidad no es nada más que la evolución de algo que se ha realizado a lo largo del siglo XX pero que parece haberse olvidado en los inicios del siglo XXI.

Las marcas y las empresas que actualmente mejoran año tras año son aquellas que conocen la importancia de trabajar con pasión y comunican con el corazón.

Gracias por leernos.